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Enamórate de ti o cómo ser la naranja entera


Estar en amor poco tiene que ver con estar enamorado.  El enamoramiento suele ser tan sólo la primera fase de una relación y no suele durar más que un año, si tienes suerte.  Tan sólo un pequeño porcentaje de parejas consiguen mantener esa llama durante muchos años, y ese enamoramiento tiene una calidad y profundidad muy distinta a la mencionada fase inicial.





Enamorados del amor

Estemos en pareja o no, parece que la mayoría vivimos enamorados del amor. Unos buscándolo cual amor platónico, y otros huyendo de él, desde el temor de que ese ideal es imposible, cambiando un amante por otro. Mismo perro con distinto collar, como diría alguno.

Cuando nos enamoramos sin tener una elevada autoestima, no nos enamoramos de la otra persona, de cómo es, sino de lo que nos despierta, cargándole con la responsabilidad de hacernos sentir bien y convencernos de que somos amados, vistos, valorados, deseados… ¿Cómo vamos a recibir lo que inconscientemente no creemos ser? ¿Cómo vamos a amar, ver, y valorar al otro por quién verdaderamente es si lo que nos atrae hacia él es nuestra propia carencia de amor?




El mito de la media naranja

Nos han vendido (y aún hoy en día compramos) la fantasía de la “media naranja”, es decir, de que somos seres incompletos que debemos encontrar a nuestra otra mitad para sentirnos plenos. Esta estrategia parece eficaz, pero a la larga nunca funciona del todo.  Nos convierte en seres dependientes que viven su relación desde la carencia, no desde el placer de compartir la riqueza singular y maravillosa que cada uno es. Esto nos va a llevar a desarrollar estrategias y actitudes que poco tienen que ver con el amor y mucho con la supervivencia.


El amor hace salir todo lo que no lo es.

Al principio, el encuentro amoroso es romántico, apasionado, lleno de ilusión y esperanza, y nuestro corazón se abre…  Se abre ante la energía del encuentro amoroso gracias a lo que nuestro amante nos despierta.  Ya no nos sentimos solos, separados. Sin embargo, “el amor hace salir todo lo que no lo es”. Junto con esos sentimientos iniciales, empezarán a surgir otros de miedo, desconfianza, tristeza, resentimiento, que son los que hicieron que tu corazón estuviera cerrado, en primer lugar. Todos esos sentimientos y emociones se originan y alimentan de los pensamientos y creencias grabadas en tu subconsciente que te impiden sentirte merecedoro, capaz y adecuad@ para ser amado. Si tú no te amas, te aceptas y te valoras, a la larga sólo te van a quedar dos opciones, o vivir con el temor de perder al otro, o sentir que el otro no está a la altura del amor que tú anhelas o mereces, que no “puedes ser tú” , “si yo no merezco ser amad@ y el otro me da amor a mí, o es tonto o quiere manipularme y/o tampoco merece ser amado”.


Enamórate de ti

¿Cómo sería, entonces, conseguir que cuando te levantas por la mañana te encontraras ante el espejo a tu persona favorita, a tu más íntimo amigo, aquella que no te va a abandonar, que te va a apoyar y que siempre va a perdonar tus debilidades animándote a superarlas? ¿Cómo sería saber que nada te falta, que eres un ser completo y perfecto en crecimiento merece ser amado?  ¿Cómo, entonces, no iba a ser lógico y natural que los demás se enamoren de ti?



Despierta tu Amante Interior

Si pusiéramos la mitad de energía y atención a conocernos a nosotros mismos y a comprender y amar quien realmente somos, nuestras relaciones íntimas serían mucho más ricas, satisfactorias y placenteras.


Ésta es la propuesta terapéutica dirigida a quién desee amarse a sí mismo.

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